Lleva media taza de agua o de zumo a fuego suave, sin que llegue a hervir, y deshaz allí el sobre de gelatina con el azúcar hasta que la mezcla quede uniforme.
2. Añade el resto bien frío
Vierte la taza y media restante de agua o zumo frío y remueve hasta integrarlo todo. Si vas a usar fruta, colócala ahora en el fondo de los moldes.
3. Refrigera hasta que cuaje
Reparte la mezcla en moldes pequeños o en una fuente y déjala en la nevera de 3 a 4 horas, hasta que esté completamente firme. Ya se puede servir.
💡 Nota: menos líquido da una textura más firme; más líquido, una gelatina más suave.